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Si tuviera un plan

Ecchi, entre la complacencia y el descaro

Un repaso histórico al género ecchi del manga y anime, desde Go Nagai hasta el fanservice contemporáneo, y cómo ha evolucionado su relación con la censura y el público.

Anime,Opinión7min de lectura

La sensualidad es un elemento clave en la vida, está en todo lo que nos rodea, desde cosas tan básicas como la comida, hasta otra tan elemental y cotidiana como la ropa. La sensualidad, pues, viene a ser un aderezo fundamental que despierta pasión. Muchas veces se presenta de manera fortuita, es decir, no se da con intención de provocar pensamientos impuros.

El ecchi es un poco de todo lo que mencionamos unas lineas arriba, es sensualidad pura, sin caer en lo vulgar o en lo fácil. Puede presentarse de formas muy tenues y finas, como podría ser enseñar un poco más de lo normal sin causar tanto revuelo. Dentro del fascinante mundo del anime, encontramos un sinnúmero de series donde se presenta el ecchi, de las cuales hablaremos más adelante.

Así que no se diga más y entremos de lleno al tema, para mostrar todo lo que tiene que ver con el Ecchi.

El Ecchi es uno de los generos de manga y anime más controvertidos. Consiste en darle al publico lo que desea; proporcionarle a un grupo de personajes femeninos atractivos y entrañables, un argumento en ocasiones divertido y siempre agil, y situaciones sensuales y, ¿por qué no?, algún elemento de atractivo visual, que nunca está de más. Todo eso sin que parezca demasiado gratuito… y sin que bordee en lo hentai…

Parece fácil, ¿no?, sin embargo no lo es. Hay que tener en cuenta que ese tipo de series están planeadas para entrar en un horario juvenil, en el que también puede haber niños como espectadores y poner algo demasiado descarado es coquetear con la censura o con sanciones gubernamentales severas; así que es fundamental buscar buenos argumentos y justificaciones.

El ecchi ha evolucionado con el tiempo. Go Nagai es considerado creador del genero, ya que sus dibujos de mujeres eran extremadamente sensuales, y usaban ropas muy cortas o muy ajustadas, además de explotar fuertes dosis de erotismo. Sus historias podían ser de terror o de comedia, y de vez en cuando… o aveces con mucha peculiaridad, se podían ver desnudos parciales, como en el caso de Harenchi Gakouen. Aún en el caso de series dirigidas a un público infantil como Mazinger Z, a veces usaba una que otra escena de panchira (mostrar pantaletas) usando a la pobre de Sayaka con esas minifalditas que usaba. Go Nagai rompió un esquema del manga al apartarse del dibujo de la mujer delgada y estilizada, para imponer la forma curvilinea y voluptuosa… que el autor tomó de las revistas Playboy de aquellas épocas.

Y en efecto, el estilo ecchi de los setentas es así, con personajes femeninos curvilineos, minifaldas a medio muslo, blusa o chaleco escolar razonablemente ajustado, sensuales y atractivas, sin llegar a ser vulgares; las tomas de la cámara frontales o laterales con movimiento sólo para apoyar las tomas de acción.

Ya para los ochenta el panorama se volvería un poquito más descarado, y aquí podemos hecharle la culpa a una mujer: Rumiko Takahashi y su personaje Lum de Urusei Yatsura. Lum usaba un bikini atigrado (muy retacado, pero para esa epoca era muy sugestivo) y se hacian bromas directas de acoso a las mujeres usando a un protagonista pervertido; aquí el contenido sería un pocquito más subidito de tono, al usar escenas de desnudos parciales (en escenas de baños públicos, por lo que podemos decir que están más o menos justificadas). Pero eso fue ya bastante entrada la decada de los ochentas.

En Minki Momo o Las aventuras de Gigi, tenemos un extraño caso de ecchi ligero: durante la transformación Gigi se quedaba desnuda y se podía ver uno de sus senos y su trasero. Lo interesante de esto es que se trataba de un anime dirigido a niñas, por lo que no deja de parecer raro. Ya transformada, Gigi usaba minifaldas o ropa más o menos ajustada.

Para 1985 nos encontramos con obras como Dirty Pair, en las que las protagonistas, unas mujeres muy atractivas que usan ropa súper breve y ajustada… por no mencionar escotada… así que ya entramos en el atractivo visual como recurso para atraer lectores varones.

Para finales de los ochenta nos viene a la mente otro anime más pasadito. Ranma 1/2, donde por lo menos una vez cada cinco capitulos se podían ver senos y desnudos femeninos totales, que si bien la mayoría de las veces eran justificados, en otras simplemente estaban allí para añadir atractivo.

En los noventa la situación comenzaría a descarase aún más. Los personajes femeninos tenian dos vertientes: chicas delgadas y estilizadas como se ve en Sailor Moon (añadiendo el detalle de las transformaciones en que se veían siluetas y que, por cierto, fueron cortadas en Estados Unidos, con micro minifaldas y breves detalles de panchira, o sea, mostrar pantaletas) o mujeres voluptousas, vestidas con poca ropa tipo Mikami Cazafantasmas.

Para entonces los videojuegos ya empezaban a popularizarse y con ello, personajes femeninos muy escasamente vestidos, como un ejemplo de esto tenemos los dos OVAS de Fatal Fury, y a Mai Shiranui, quien usaba prácticamente listones. Ella refleja el común de los videojuegos en cuanto a niveles de desnudez femenina… ya que o usan listones o trajes tan pegados que parecen bodypainting.

Las series tipo harem se volvieron más descaradas, y además de la desnudez ocasional había trajes de baño, camisetas mojadas, situaciones sexuales más abiertas y verdadero acoso, si no lo creen, échenle un vistazo a cualquier capitulo de Tenchi Muyoh. Otras series como Sorcerer Hunters, Slayers y Bubblegum Crisis Tokyo 2040 también abusaban de la ropa ajustada y desnudez parcial, esto sin mencionar el caso de villanas muy guapas que prácticamente usaban bikini.

El verdadero descaro vendría después del 2000, donde se ha usado el panchira a placer. Cuando muchas series parecen ser hechas única y exclusivamente para el fanservice (darle a los fan lo que desean), y si los fan quieren pantaletas, senos y lo más que se pueda de piel (aunque sea animada) pues hay que complacerlos.

Uno de los ejemplos más notorios es el de Kaleido Star, una serie que en su versión de TV era bastante discreta y bonita, ya que estaba dirigida a niñas. Su primer OVA fue un cambio muy notorio, los diseños de los personajes sufrieron un fuerte cambio. Los personajes adultos femeninos aparecían notoriamente con más caderas y un par de copas extra de busto, mientras que las tomas de camara eran muy traviesas y se enfocaban en dar la mejor vista de pantaletas y leotardos; además de que había poses bastante subiditas de tono disfrazadas como entrenamiento.

Aún así, estos esfuerzos todavía eran tímidos; sin embargo, el descaro llegaría en las series dirigidas a preadolescentes, en las que las exibiciones de pantaletas y senos desnudos estaban al por mayor. Un ejemplo es Zero no Tsukaima, que en la primera temporada el protagonista era un chavo normal en un mundo extraño bajo las órdenes de un ama implacable. En la segunda, Saito se convierte en un saco de hormonas que se le queda viendo embobado a los senos de las chicas, mientras que los guionistas crean innumerables situaciones de Saito, con las manos encima de las chicas semidesnudas o siendo manoseado por estas.

Uno de los detalles más notables es que todo esto sucede en series de tipo shounen, es decir, dirigidas a un público masculino que se siente atraido por esas situaciones, y se puede justificar incluso usando los mismos puntos de vista de Go Nagai (quitando ya el ingrediente de la imaginación). Sin embargo, los mangas y animes shounen no son los únicos.

Uno de los escandalos más recientes de Japón lo inició una madre que limpiaba el cuarto de su hija (de ocho años) y al abrir una revista shoujo, de esas hiper dulces y rosadas, se encontró con una pareja teniendo relaciones sexuales de una manera más explicita que en los hentai más descarados. Desde luego una sociedad de padres de familia inició un movimiento de prohibición a los libros «dañinos», que ocasionó, entre muchas otras cosas, la confiscación y quema de mangas. El fanservice hacia las mujeres suele ser un poco más sutil. Los editores ya saben que si desean atraer al publico femenino tienen que incluir, al menos a un par de personajes bishounen para darle sabor a la historia… aún si está dirigida a revistas para hombres.

Quizá sea una reacción exagerada, pero hay que aceptar el hecho de que las pantaletas se han apoderado de las pantallas y el acoso sexual es ya una norma… en vez de servir a la historia, el argumento sin duda ahora sirve al fanservice.

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