Hibike! Euphonium, todo lo que K-On! no pudo ser

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Soy un hombre simple, me gusta el anime y me gusta la música, por lo tanto suelo ver animes en los que la música ocupa un papel principal en la historia. Es por eso que entre mis series favoritas se encuentran Nodame Cantabile, Shigatsu wa Kimi no Uso, La Corda d’Oro o Full Moon o Sagashite. Y aunque la música toma un papel importante en cada una de estas series sigue siendo de cierta forma un papel secundario, fue por eso que cuando salió K-On! que prometía ser no un drama o romance más, sino un Slice of Life no pude evitar emocionarme. Lamentablemente no cumplió con mis expectativas. K-On! sobre el papel tenía mucho potencial, tristemente KyoAni decidió apostar por el humor simple en lugar de desarrollar a los personajes –el mismo error que cometió con la segunda temporada de Haruhi–, y todo el potencial de narrar una historia en la que la música jugara un papel importante en la vida de los protagonistas se perdió y pasó a segundo o hasta tercer plano. Parecía que no había esperanzas y que KyoAni seguiría por el mal camino, hasta que apareció Hibike! Euphonium. Continuar leyendo

Batman vs Romance, la batalla sin fin

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Hace tiempo que no escribía de cómics, superhéroes y esas cosas, así que vamos a arreglarlo. Tomen su lugar, pónganse cómodos y prepárense a leer. Hay té y galletitas en la mesa del rincón, pueden servirse. Comencemos.

Si hay algo de lo que podemos estar seguros es que hablando de cómics nunca vamos a estar completamente de acuerdo. Sea que prefieres a Alan More o a Grant Morrison; reconocer que Archie ama a Verónica y no a Betty; o estar convencido (por alguna razón) de que Wonder Man puede derrotar a Wonder Woman.

Y aunque estas discusiones muchas veces son divertidas existen problemas de gran importancia que deben resolverse, en este caso Batman vs Cupido, — y no me refiero a Carrie Cutter, la villana de Green Arrow y Black Canary — en otras palabras “¿Debería Batman tener bati-romance en su bati-vida?”

Argumentos a favor

Batman es un semental. Lean esa oración, respiren esas palabras, imaginen esa realidad. Este es el mundo en el que vivimos. Y el maldito Batman sabe lo que una mujer quiere, y se lo dará — siempre y cuando le permitan dejarse la mascara puesta, obviamente.

Muchos dirán que Batman no debe involucrarse con mujeres: que Batman en una relación es un Batman debilitado, un caballero de la noche distraído entre su pasión y su compañera. Y ese ha sido el caso muchas veces, con mujeres que llegan a las historias de Batman solo para enamorarse de él y entonces distraerlo y/o ser asesinadas. Aún así, eso no significa que Batman no deba ser un caballero oscuro en las calles, y un cruzado enmascarado en la cama. Lo que significa es que las mujeres en su vida necesitan estar mejor escritas.

Si hay una constante a lo largo de la existencia de Batman como personaje, es que es afectado psicológicamente diariamente. Ya sea que bebe la Joker Toxin, inhala el gas de Scarecrow, o pelea contra las feromonas de Poison Ivy, la mayoría de los villanos de Batman se introducen en su mente y hacen un desastre. Su vida es una guerra constante contra experiencias mentalmente extremas, ya que todos intentan destruirlo — ya sea física o mentalmente. Y no podemos negar que muchas de sus mejores historias han visto sus misiones intensificadas por el romance; por relaciones; por sexo.

No puedes astillar un diamante a menos que tenga defectos. Para que Batman pueda ser un personaje útil, él necesita distracciones y problemas con los que lidiar, necesita llevar una vida complicada. ¿Qué es más complicado que el sexo? Cómo vencer a alguien, podemos imaginarlo, Batman puede haberlo estudiado cuidadosamente, y ver unos cuantos vídeos en YouTube que le den alguna ventaja; pero la idea del sexo es exactamente el tipo de cosa que puede tomar al mejor detective del mundo y sacarlo completamente del juego. Tomemos The Long Halloween como ejemplo. El rol de Catwoman en él no es para nada el más crucial en la agenda de Batman en la historia, pero su llegada es la que da ese giro argumental extra, y lo mantiene distraído y ocupado.

Catwoman es una de muchas mujeres que han estado en la vida de Batman, y una de las pocas que han sobrevivido a la experiencia. Y aunque puede parecer que eso se debe a que Batman es una presencia abrumadora que domina cualquier relación en la que está. Para mi, eso se debe solo a que a las mujeres no se les dado mucho la oportunidad de decidir como serán las cosas. Catwoman es uno de los pocos personajes femeninos que tienen control sobre el Murciélago, y ese es uno de los muchos argumentos que la han hecho tan popular. Otro personaje que recientemente ha utilizado el sexo como una forma de superar a Batman, y confundirlo es Harley Quinn. Otro es Poison Ivy, a su manera.

Hay un buen número de personajes femeninos que se han debilitado por llevar al Murciélago a la cama. Pero también hay un creciente numero de personajes femeninos — y masculinos — que han mejorado las historias en que aparecen a través de su relación con Batman. Lois Lane tuvo grandes historias en las caricaturas con Bruce Wayne; igual Wonder Woman. Por cada Batgirl pobremente escrita, hay una Talia al Ghul. La carrera de Batman siempre ha sido sobre escapar — escapar del callejón, escapar de su pasado, escapar de su nombre e identidad para convertirse en una fuerza de la naturaleza — pero las relaciones estrechan y mantienen unida a la gente. Es por eso que son tan perfectas para el personaje, y para sus historias. Mientras Batman trata de llegar al fondo de cada acertijo, rematar cada chiste y derretir cada hielo, cada distracción en su camino eleva la tensión.

Esas distracciones no necesitan desaparecer; solo necesitan estar mejor desarrolladas. Batman es una persona con defectos, no una fuerza supernatural de justicia. Y como resultado, algunas veces necesita ponerse raro.

Argumentos en contra

Me encanta un buen romance. Una buena subtrama romántica me mantendrá interesado sobre cualquier historia, sin importar cuan implausible o terrible sea la trama principal. Pero eso no significa que toda historia mejora con el romance. De hecho algunos personajes deberían permanecer muy, muy, muy lejos del romance.

Batman, quien siembra terror en los criminales de Gotham City, es un gran ejemplo de un personaje que no funciona con romance. El personaje de Batman ha evolucionado a lo largo de los años de un millonario vigilante bien preparado a una fuerza cuyo único objetivo es la justicia. Batman podrá ser capaz de tener una buena historia de amor, pero la interpretación actual del personaje por parte de DC simplemente no está hecho para el romance.

El núcleo de la representación popular (actual) de Batman es que él está destrozado por la tragedia en su infancia, realiza una cruzada de un solo hombre contra el crimen y pasa su tiempo derrotando a los enfermos mentales y peligrosos en vez de solo pagar un psiquiatra para hablar de sus muchos, muchos problemas. Él es un angustioso desastre de persona que ha reprimido sus emociones tan dentro de si, que es prácticamente incapaz de sonreír. Este no es un hombre equipado con la madurez emocional de manejar cualquier cosa que sea remotamente parecido a una relación amorosa.

También debemos considerar la dedicación de Batman en su guerra contra el crimen. Batman es comúnmente representado como un maestro táctico, un hombre capaz de pensar en una solución para cualquier situación. Es difícil imaginar que “el mejor detective del mundo” no haya pensado lo que una relación le haría a su guerra de un solo hombre contra el crimen. Batman tiene un plan para todo. Si tiene archivos con la mejor forma para destruir a sus compañeros de la Justice League, estoy seguro de que ha creado algunos “Cupid Files” diseñados para terminar cualquier relación antes de que se ponga seria. Hay un cliché en Internet de que Batman puede derrotar a cualquier enemigo con suficiente tiempo de preparación y estoy seguro de que no tendría problema en auto-sabotear su vida amorosa.

¿Pero que hay de Catwoman? ¿Que hay de Talia al Ghul? ¿Y Vicki Vale? La verdad es que todas esas mujeres se han enamorado de una de las muchas mascaras que Batman usa para conseguir sus objetivos. Catwoman se enamoró del misterio. Talia se enamoró del héroe. Vicki Vale se enamoró del playboy. Ninguna de esas mujeres se enamoró del Batman “real”, y no creo que Batman estuviera de verdad enamorado de alguna de ellas. Puede que haya sido cercano a veces, pero dudo que Batman permita que algo (o alguien) se interponga entre él y lo que considera su verdadera vocación.

Los personajes cambian, y quizá DC algún día se aleje del “Batidios” que inspiró The Dark Knight Returns que ahora vemos en películas y cómics. Pero el Batman de la actualidad es un monje guerrero moderno, una persona obsesionada con su misión, y esa misión no deja espacio para el romance.

Argumentos finales

Las mujeres en la vida de Batman necesitan estar mejor escritas, eso es definitivo. Y podemos decir lo mismo de la mayoría de personajes femeninos relegados a solo ser el interés amoroso de un personaje principal masculino. Sin embargo, el gran problema con la mayoría de los escritores de Batman es que ven las relaciones como una complicación, no como un espacio para el crecimiento. Y es así como la mayoría de la gente percibe a Batman, como esta fantasía de poder tradicional unidimensional en la que el amor es una debilidad y no una fortaleza. Hasta que Batman deje ese tipo de caracterización, seguiremos atorados en el mismo tipo de subtramas poco satisfactorias. Batman, por como está escrito ahora, no está hecho para el amor. ¿Pero saben eso que me dice? Me dice que Batman absolutamente necesita algo de romance.

De la NFL, los Denver Broncos y los bandwagon fan

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Advertencia: Esta entrada es más un rant que un artículo normal, además si no eres fan de la NFL o los deportes en general es probable que esta entrada te resulte un poco aburrida o incluso hasta molesta. Puedes continuar leyendo bajo tu propio riesgo, o irte en este instante –no me voy a molestar, en serio–, eso sí, no quiero que sientas que perdiste tu tiempo si te vas, así que les dejo el siguiente video para que se diviertan un rato.

Muy bien, después de las risas, es hora de comenzar.

El football americano es un deporte que no es sencillo de entender para muchos, sin embargo, a pesar de esto cuenta con muchos adeptos alrededor del mundo — incluyéndome — aún así su popularidad no llega a los niveles del futbol (el del video) que todos conocemos.

La liga profesional de los Estados Unidos  –NFL– ha conseguido, año con año, en contra de lo que las estadísticas dictan lograr audiencias record en su juego de campeonato, el Super Bowl. Y poco a poco más gente se hace llamar “fanática” de este deporte. Hasta ahí todo normal.

Si no han vivido debajo de una roca en el último año, habrán visto el Super Bowl en febrero, o cuando menos habrán escuchado del juego y su resultado con los Denver Broncos resultando campeones de la mano de Peyton Manning y con un excelente juego de Von Miller. Aún normal, supongo.

Esta alza de popularidad que ha tenido la NFL ha derivado en algo que la gente ha denominado Bandwagon Fans, en otras palabras, son las personas que siguen a un equipo porque va ganando y no sienten una verdadera afición por el equipo como tal. ¿Cómo nos dimos cuenta de esto? Fue relativamente sencillo, hace 3 años comenzaron a aparecer “seguidores de toda la vida” de los Seattle Seahawks, un equipo que hasta entonces no era precisamente conocido fuera de Estados Unidos y con escasos seguidores fuera de Seattle. Sin embargo, estos seguidores comenzaron a desaparecer cuando el equipo empezó a perder protagonismo, y de pronto surgieron “seguidores de toda la vida” de Carolina Panthers.

Si bien, esta clase de aficionados no daña a nadie hay otros que suelen llegar a ser insoportables, y son los que se han vuelto “seguidores de toda la vida” de equipos que han mantenido protagonismo por una buena racha los últimos años, entre ellos podemos nombrar a los Denver Broncos, New England Patriots, Green Bay Packers y Pittsburgh Steelers. Estos cuatro equipos han sido frecuentes contendientes de Playoffs desde la temporada 2010, así que se han hecho de bastantes fanáticos en los últimos años.

Comprendido lo anterior permitanme narrar mi historia. El día Lunes (24/10/16), el Moonday Football Night programado fue entre los Houston Texans y los Denver Broncos, yo soy seguidor de estos últimos desde hace muchos años, por lo que llevaba puesta mi sudadera con el logo del equipo. Me dirigía a mi casa después del trabajo, y por razones de las que no vale la pena hablar tuve que irme en transporte público. Todo era un día normal. Hasta que escuché que alguien sentado detrás de mi dice en un tono un tanto sarcástico en clara alusión a mi:

“Nada mas llegan al Super Bowl y salen fans de la nada.”

Se trataba de un señor de cerca 40 años. Intrigado decidí preguntarle cual era su equipo y desde cuando lo seguía. Su respuesta: “Patriots y desde hace varios años.” Al preguntarle cuantos años, no pudo responderme con certeza, así que decidí pedirle que me dijera algunos jugadores que recordara haber visto jugar. Ninguno de los pocos que mencionó era de antes de 2008, exceptuando obviamente a Tom Brady. Finalmente pregunté por qué había elegido a los Patriots, y su razón me pareció comprensible aunque un tanto hipócrita dado su comentario inicial:

“Antes le iba a los Vaqueros, pero como ya no ganaban nada me cambié a los Patriotas porque esos si son buenos”

Como era de esperarse, no me pude quedar callado. Y respondí de la siguiente forma.

“Efectivamente comencé a irle a los Broncos cuando los vi en un Super Bowl, pero yo tenía 11 años, los vi ganar 2 Super Bowls consecutivos, y después durante 17 años no los vi ganar nada. Me tocó verlos ser de los peores equipos de la liga en varias ocasiones, ver que ningún QB duraba más de 4 temporadas en el equipo. La diferencia entre tú y yo es que no importa el tiempo que pase, así no vuelvan a ganar, o siquiera llegar a otro SB en lo que me resta de vida, yo no voy a cambiar de equipo.”

NaNoWriMo, escribiendo una novela en un mes

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Existe una frase bastante famosa atribuida a José Martí: «Hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro». Bien, la primera la he hecho varias veces, una de ellas está ahora mismo creciendo afuera de casa de mis padres, la segunda lamentablemente no depende solamente de mi, y dada la escasa cantidad de personas interesadas (al menos que yo sepa) en apoyarme con dicha tarea continuaré dejándola para después. Sin embargo, si aún no cumplo la última no ha sido por falta de intentos.

Desde hace varios años por mi cabeza rondan muchas historias, algunas serias, otras absurdas. Unas cuantas han ido a parar al papel (virtual) y otras han quedado solo en ideas. Pero ninguna a la fecha puede considerarse un libro. Si bien desde hace mucho tengo la intención de escribir un libro –una novela para ser especificos–, por muchas razones no lo he podido concretar —procrastinación principalmente— pero como ya lo mencioné, cuando menos no es por falta de intentos.

¿A qué voy con todo esto? Bueno, como podrán imaginárselo por el titulo de esta entrada, tengo la intención de participar en el NaNoWriMo de este año, y escribir una novela en 30 días. Para los que no estén familiarizados con el concepto —supongo que la gran mayoría— trataré de explicar a grandes rasgos que es el NaNoWriMo.

El NaNoWriMo (National Novel Writing Month) surgió en 1999, en Estados Unidos, cuando una veintena de amigos se propuso un reto: escribir una novela de 50 mil palabras en un mes. El mes de noviembre. El equivalente a 50 mil palabras es un libro de unas 175 páginas, o unas 80 páginas de Word en Times New Roman 12, interlineado sencillo. Con el paso del tiempo termino convirtiéndose en un evento internacional y es considerado por muchos como la forma ideal de crear un primer borrador de tu novela.

El NaNoWriMo te propone un suicidio social y/o familiar. Y prácticamente te obliga a escribir. Escribir cincuenta mil palabras en tan sólo treinta días no es tarea fácil. ¿La solución? Escribir, escribir y escribir. Cantidad sobre calidad. Al fin y al cabo tienes otros once meses para revisar y corregir lo que hayas escrito, pero en estos treinta días hay que escribir cincuenta mil palabras.

Obviamente, la novela no tiene por qué tener sólo cincuenta mil palabras, pero te comprometes a escribir al menos esa cantidad durante sólo un mes. Participar es muy sencillo, tan sólo tienes que inscribirte en la página oficial.

Aunque conozco esta iniciativa desde hace varios años, nunca me había propuesto participar, o lo había pensado pero finalmente por una u otra razón terminaba descartándolo. Sin embargo por alguna extraña razón últimamente el deseo, junto con las ganas de escribir y contar mis historias, por mas absurdas que sean, se ha acrecentado, así que en esta ocasión me dije a mi mismo: «¡Que diablos! No es que tenga mucho mas que hacer. Ademas tengo suficiente tiempo disponible».

Pero no crean que decidí participar y que el 1 de Noviembre comenzaré a escribir desde cero. Es una decisión que tome hace varios meses y desde entonces he ido preparando todo —trama, personajes, estructura— para tener una base solida sobre la cual comenzar a escribir, después de todo, esta preparación esta permitida e incluso es alentada por los mismos organizadores.

Así que, deséenme suerte, y si no hay actualizaciones en el blog durante noviembre —lo cual espero no pase— es precisamente debido a esto. Y si alguien más gusta participar, con gusto puedo ayudarles en lo que necesiten. Y no se desanimen, recuerden que se trata de escribir en realidad el primer borrador de una novela, así que no importa la calidad, sino la cantidad.

心が叫びたがってるんだ (El corazón quiere gritar)

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¿Alguna vez se han puesto a pensar en cuanto daño pueden causar las palabras?

心が叫びたがってるんだ (Kokoro ga Sakebitagatterunda), subtitulada como Beautiful Word Beautiful World, es una película del 2015 producida por A-1 Pictures (Erased, SAO, AnoHana), dirigida por Tatsuyuki Nagai (Toradora, AnoHana) y escrita por Mari Okada (True Tears, Rozen Maiden, Nagi no Asukara). El título original literalmente significa: El Corazón quiere gritar.

La historia gira alrededor de Jun Naruse una niña conocida por ser muy habladora, siempre diciendo lo que quiere. Ella sueña con ser invitada algún día a un baile en el castillo que está en la cima de la colina, pero en su inocencia no se da cuenta que dicho castillo en realidad es un Love Hotel. Un día mientras visitaba el castillo e imaginaba las fiestas que ocurrían allí, ve salir un auto conocido, el conductor es su padre y ella imagina que debe ser un principe pues ha salido del castillo. Superada por la emoción va a contárselo a su madre:  “No sabía que mi papá era un príncipe, pero la princesa no eras tú mamá”. Ella le pide que no diga nada más y que nunca vuelva a hablar de lo que vio.

Las consecuencias no se hacen esperar ya que debido a esto la madre de Jun obliga al padre a irse de la casa. Cuando Jun intenta ayudar a su padre diciéndole que si está peleado con mamá ella puede intervenir. La respuesta del padre es simplemente brutal: “Jun… en verdad te gusta mucho hablar, ¿verdad? Ahora que lo pienso, todo esto es culpa tuya”.

Mientras Jun llora por haber causado la separación de sus padres, un huevo encantado aparece y le sella la boca, de esta forma — sellando sus palabras — ella no podrá volver a herir a la gente con sus palabras.

La película en si muestra a Jun como estudiante de preparatoria y los problemas que sufre por no poder hablar, así como su lucha por liberarse de la “maldición” que le impide hablar, y de cómo esa lucha afecta a sus compañeros de clase y hasta a su madre misma. La interacción de Jun con los otros personajes es interesante, puesto que, al ser elegidos como comité organizador de un evento de la escuela, nos encontramos con otros 3 personajes que, aunque parece que no, comparten algo, cada uno a su manera, con Jun.

Si bien esta película no va a arrancarles las lágrimas estilo Ano Hana y ese último 「メンマ、見付け−た!」(“Menma, ¡te encontramos!”) de los protagonistas justo al final de la serie, sí hace reflexionar en lo que las palabras significan y de cómo éstas pueden herir a las personas de formas que quién las emitió ni siquiera se imagina. Y que no importa que te arrepientas de decirlas, nunca podrás retirarlas.

Con una trama sencilla, pero bien desarrollada. Completamente recomendada para aquellos que gustan de historias al estilo de AnoHana: juventud y sus problemas, pero problemas no tan superficiales, y de cómo lidiar con ellos mientras se intenta tener una vida normal como estudiantes.

Los personajes están muy bien desarrollados y aunque no conocemos realmente mucho sobre ellos — con excepción de Jun — nos podemos dar cuenta que todos de algun modo comparten con Jun ese sentimiento de tener algo que decir y no poder hacerlo. En cuanto a la animación simplemente puedo comentar que es impresionante en muchos momentos, con una gran atención a los detalles y escenarios (basados en la ciudad de Chichibu) en ocasiones bastante realistas.

Sin más que agregar, les dejo el trailer de esta buena película y les recomiendo verla en cuanto puedan.

 

Gracias por todo Anime/Manga

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Lo acepto, el título hace parecer que este artículo es completamente otaku y que sacaré las partes más frikis de mi alma para exaltar al anime. Pero no es el caso, si bien podría entrar en Friki Mode y hablar a detalle de porqué considero el Anime mejor animación que el Cartoon norteamericano, en esta ocasión quiero hablarles de como el anime cambió mi vida, en serio, no es broma. Lo hizo.

¿Y a qué viene todo esto?, se preguntarán. Bueno, pues se debe a que hace poco se cumplieron 10 años desde que entré (conscientemente) al mundo del anime. Así que como podrán imaginarse, este artículo es bastante personal, así que si eso les molesta o simplemente no les interesa pueden dejar de leer a partir de…

Ahora.

¿Siguen leyendo? Bien.

Desde que era niño había visto muchas series de anime — Astroboy, Candy Candy, Remi, Los Supercampeones, Ranma 1/2, Dragon Ball, etc — para mi no eran más que otra caricatura, no sabía de donde venía y no me importaba; y así fue durante toda mi infancia y adolescencia. Fue hasta el año 2006, que con 19 años decidí por primera vez ver algo de ese anime que había escuchado de uno de mis amigos que hacían cosas entretenidas. ¿La razón? Depresión.

Quienes me conocen bien saben que siempre trato de estar alegre, hacer o decir estupideces, tener un chiste a la mano y ver el lado positivo de las cosas. Todo eso cambió cuando a mediados del 2006, falleció mi abuela materna. Debido al trabajo de mi madre que ocupaba todo el día fue ella quien prácticamente me crió junto con mi hermana, y aunque tenía ya algunos años que no vivía con nosotros y la veíamos solo ocasionalmente el vínculo afectivo nunca se debilito, así que el golpe fue devastador para ambos, sin embargo lo fue mucho más para mi. Perdí completamente el interés por las cosas, me alejé de mis amigos, comencé a faltar a la escuela (en ese entonces estudiaba para profesor de preescolar), mis actividades podían resumirse en ver la televisión. Era la apatía encarnada.

Sin embargo, por más apático que te encuentres, tu personalidad siempre te delatará. Y como alguien que siempre había buscado algo bueno que ver decidí pedir a mi amigo Josh que me prestara “una serie o una película de esas de anime” que le había oido hablar anteriormente. Mi intención no era otra sino continuar con mi reclusión, pero para mi sorpresa no fue así.

Tenkuu no Escaflowne (天空のエスカフローネ) o La Visión de Escaflowne como era ya conocida aquí en México fue la serie que me prestó. Una simple caja con 3 DVD claramente piratas cambiaron todo. Aunque había visto esa “caricatura” tiempo antes cuando salió por TV Azteca no me llamó mucho la atención ya que tenía muchas cosas más que ver y hacer. Ese fue el punto clave, en esta ocasión no tenía, o mejor dicho, no quería hacer nada más. Así que en una sola tarde vi los 26 episodios de la serie, incluso ese que no tenía subtitulos en español (afortunadamente los tenía en inglés).

Quedé sorprendido por la calidad de la animación, la historia y los personajes. Aunque acepto que los diseños no me parecieron los mejores se solventaba con el resto. Era algo asombroso y tenía… no, quería ver más. Recordé que cerca de la escuela había un señor que se ponía en el piso con una caja de DVDs con dibujos parecidos, de pronto ya tenía una razón para ir a la escuela. A Escaflowne le siguieron Onegai Teacher, Futakoi, Onegai Twins y Midori no Hibi. No sabía de géneros, solo me guiaba por lo que veía en la portada.

Estaba abrumado, de pronto me di cuenta que no tenía muchas personas con quien hablar de ello y yo quería discutirlo, ver lo bueno y lo malo, necesitaba opiniones (insisto, tu personalidad siempre te delata), así que comencé a recomendarle a mis amigos las series que veía. Algunos las aceptaron y comenzaron al igual que yo a querer ver más. Otros, las rechazaron, pero yo había vuelto a hacer contacto con ellos, volvía a relacionarme. Sin darme cuenta había dejado la depresión atrás y volvía a ser un poco el de antes.

Un par de años después, en 2008, salió Kanokon, un Manga con una historia que me interesaba leer. Sin embargo nadie lo traducía al español, fue entonces que puse manos a la obra y comencé a traducirlo y publicarlo yo mismo, aprendí a utilizar Photoshop y mi nivel de inglés pasó de las frases comunes a algo mucho más completo. Este aprendizaje continuó con el tiempo, aprendí sobre edición de imágenes, diseño gráfico, edición de video, codificación de audio y video, creación de subtitulos. Todas estas habilidades que aprendí por la simple afición al anime me han sido de utilidad a lo largo de mis proyectos personales e incluso de los profesionales.

Con el correr de los años esta afición me ha permitido conocer personas geniales, con las que en otras circunstancias no tendría mucho en común y simplemente las habría evitado, tal es el caso de casi todos los que conocí cuando forme parte de la Key Anime Radio, y aunque la radio dejó de estar activa hace mucho tiempo aún mantengo contacto a través de las redes sociales con algunos de ellos.

Como pueden comprobar el anime/manga y todo el mundillo que lo rodea me ha traído muchas cosas — además de entretenimiento — a lo largo de los años: aprendizajes, proyectos, amigos, romances (de esos no voy a contar), charlas, viajes. Y no cambiaría nada de ello. Aun recuerdo cuando veía, y no miento, 2 o 3 series de 12 episodios al día, durmiéndome hasta las 3 o 4 de la madrugada. Ahora si veo una sola serie de 12 en un mes me considero afortunado. Ahora entiendo de géneros, estudios, mangakas, creadores, directores, seiyuus, idols.

A todos algo nos ha marcado de por vida, en mi caso fue el anime, y aunque últimamente la comunidad a su alrededor me parece demasiado tonta e inmadura (supongo que es signo de que ya maduré un poco o de que las nuevas generaciones están mal de la cabeza) no pienso dejarlo. Sin importar cuanto tiempo pase, o que cada vez tenga menos tiempo para verlo, siempre estaré ansioso por saber que nos depara la siguiente temporada.

PD: Por si se lo preguntan, aquí está la lista (incompleta) de los animes que he visto…. https://myanimelist.net/animelist/Maw