Cuando comencé en el mundillo de GNU/Linux empecé como muchos instalando Ubuntu, siendo la versión 8.10 Intrepid Ibex la primera que instalé, posteriormente como todos pasé por una fase de distrohopping hasta que encontré en Fedora. Siempre con las ultimas versiones, sencilla, altamente configurable y estable en muchos aspectos. Sin embargo, con el correr de los años tuve que abandonar Fedora — lo utilicé desde F13 “Goddard” hasta F19 “Schrödinger’s Cat” — pues el tener que cambiar de versión me estaba quitando valioso tiempo con el que ya no contaba así que busque una nueva distribución que me continuara dando soporte sin necesidad de estar reinstalando por mucho tiempo, decidiéndome finalmente por Linux Mint.
Si Fedora contara con una versión LTS (Long Term Support) estoy seguro de que seguiría siendo mi distro de cabecera. Y es algo que muchos han buscado. Permitiría a los usuarios como yo tener las ultimas versiones, incluso las de tipo testing, pero no se pueden permitir reinstalar el sistema cada año, como es el caso de servidores. Y es precisamente esa versionitis la que impide que nuevos usuarios se acerquen a esta distro que, aunque trata de alcanzar la mayor cantidad de publico posible, se esta dirigiendo a un nicho muy estrecho a mi parecer, aquellos que les gusta probar y tienen el tiempo de hacerlo.
Fedora no es más una distro recomendable como inicial para un usuario común, quizás lo sea para aquellos que quieren adentrarse profundamente en el mundo linux de forma relativamente rápida pues con su filosofía te ves obligado a tarde o temprano experimentar y buscar alternativas para configurarlo. Sin embargo una versión LTS podría ayudar a que usuarios comunes y corrientes que no se desenvuelven normalmente en el mundo de la informática puedan hacer uso de esta distro.
Aquellos que tienen tiempo para experimentar y probar nuevas versiones podrían continuar reinstalando y gozando de los beneficios que esto implica, mientras el resto puede tranquilamente gozar de la estabilidad y personalización que consiguió con su primera instalación sabiendo que estará seguro con las mejoras y actualizaciones y que tendrá nuevas versiones de sus paquetes favoritos sin tener que pasar de nuevo por todo el proceso a menos que sea absolutamente necesario.
Sin duda esto resultaría en un mayor numero de usuarios en la distro y por lo tanto más colaboradores en la misma, tiene sus ventajas para el proyecto. ¿Entonces por qué no lo aplican? Entiendo la razón de que no exista — y probablemente nunca haya — una versión LTS de Fedora y es el hecho de que se trata en su totalidad de un proyecto comunitario. Para ello se necesitaría un equipo que se dedique específicamente a dar soporte exclusivo a esta versión mientras el resto continua trabajando en la nueva, se necesita mucha mas gente y que las personas enfocadas a la versión LTS serían aquellas que deseen mantenerla, justamente aquellas que la necesitan, aquellas que no tienen tiempo. Por eso no es de sorprender que sean precisamente distros patrocinadas por empresas las que cuentan con LTS como Ubuntu (Canonical) y OpenSUSE (The Attachmate Group), pues estas pueden sin problemas determinar un equipo de trabajo al soporte mientras la comunidad sigue apoyando en las nuevas versiones.

