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Querido Quetzalcóatl, de Adrián Chávez

¿Qué pasaría si Quetzalcóatl reemplazara a Santa Claus como símbolo navideño en México? Reseña de una comedia fantástica basada en un hecho histórico.

Libros· 3 min de lectura
El libro Querido Quetzalcóatl, de Adrián Chávez, sobre una superficie gris con luz y sombras
En esta entrada
  1. ¿De qué trata?
  2. ¿Me gustó la historia?
  3. El narrador y el tono
  4. Algo que me desconcertó
  5. ¿Lo recomiendo?
  6. ¿Para quién es este libro?

¿Qué pasaría si Quetzalcóatl reemplazara a Santa Claus como símbolo navideño en México? Parece una locura, pero fue una propuesta real, y de ahí parte esta comedia fantástica de Adrián Chávez.

La historia se sitúa en el México de 1930, durante el gobierno de Pascual Ortiz Rubio, quien, para reforzar el nacionalismo, decide desplazar al Santa Claus extranjero y convertir a Quetzalcóatl, la gran serpiente emplumada y “héroe azteca”, en el nuevo símbolo de la Navidad mexicana. Sí, así de surrealista, pero también así de histórico.

Este hecho, que parece un chisme exagerado, fue real. Ya saben, México mágico místico musical. A partir de ahí, el autor construye una sátira con humor, ironía y una crítica directa a nuestras contradicciones culturales.

Estos nuevos mexicanos son como el pozolli . La gran mayoría, al menos. Están hechos de muchos ingredientes. No son ni los que estaban ni los que llegaron.
[…]No se sienten particularmente cercanos ni a Quetzalcóatl ni a sus hermanos los dioses de otras partes, ni a quienes los adoraron en el pasado y prefieren influencias más cosmopolitas. Sin embargo, tampoco se alejan del todo, porque les gusta el color que el pasado le da a su nueva identidad. Ambas cosas les provocan al mismo tiempo orgullo y vergüenza. Son un guisado de contradicciones.

Me encantó. Tiene un raro equilibrio entre lo absurdo y lo reflexivo. Lo más curioso es que Quetzalcóatl acepta el encargo: al principio por puro aburrimiento divino, pero poco a poco se involucra, se lo toma en serio y hasta empieza a disfrutarlo.

La historia la cuenta Tochtli, el conejo en la luna, con un tono sarcástico y juguetón. Sus comentarios, interrupciones y desvíos hacen que leer la novela se sienta como escuchar a un amigo muy inteligente, algo cínico pero entrañable, contándote una historia que no sabes si reír o llorar.

Ese mismo día un sujeto llamado Daniel Flores González le pegó un disparo, lo cual es usualmente malo para la salud.

Los diálogos también tienen sus joyas:

—Lo sé, inge, lo sé. Tú debiste ser historiador.
—Y, sin embargo, ya ves, soy presidente.

Lo que empieza como una sátira ligera y juguetona va deslizándose hacia un tono más serio. El humor nunca desaparece del todo, pero se va apagando, y en los últimos capítulos la narración enfrenta de forma más cruda la realidad social y política de esa época. Aun con el cambio de tono, el libro gana profundidad.

En algunos momentos la narración salta de un tema a otro de forma abrupta: estás leyendo sobre un personaje y de repente estás en una reunión entre políticos, sin mucha transición. Pasa varias veces, aunque, fiel al estilo de Tochtli, esos saltos se sienten parte de su forma de hablar. Él mismo lo reconoce con frases como “pero estábamos con X…” o “ya los tenemos muy abandonados…”. Al final, ese caos narrativo termina encajando con la personalidad del narrador y el tono del libro.

Sin dudarlo. Querido Quetzalcóatl es una lectura fresca y divertida, con humor, historia, crítica social y personajes entrañables, y además sirve como clase exprés de un episodio histórico que muy pocos conocen.

Algo que se me quedó grabado es una anotación de la propia editorial, Ocelote:

Se trata de una obra que nos gustaría que fuera ficción. Algunas partes lo son. Otras, las más decepcionantes, no.

Eso es lo que más duele: detrás del humor y la fantasía hay una verdad incómoda sobre las prioridades de nuestros gobernantes.

Para jóvenes y adultos curiosos que disfruten del humor con crítica, y sobre todo para quienes aman los datos históricos que suenan demasiado locos para ser reales.

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