Gracias por todo Anime/Manga

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Lo acepto, el título hace parecer que este artículo es completamente otaku y que sacaré las partes más frikis de mi alma para exaltar al anime. Pero no es el caso, si bien podría entrar en Friki Mode y hablar a detalle de porqué considero el Anime mejor animación que el Cartoon norteamericano, en esta ocasión quiero hablarles de como el anime cambió mi vida, en serio, no es broma. Lo hizo.

¿Y a qué viene todo esto?, se preguntarán. Bueno, pues se debe a que hace poco se cumplieron 10 años desde que entré (conscientemente) al mundo del anime. Así que como podrán imaginarse, este artículo es bastante personal, así que si eso les molesta o simplemente no les interesa pueden dejar de leer a partir de…

Ahora.

¿Siguen leyendo? Bien.

Desde que era niño había visto muchas series de anime — Astroboy, Candy Candy, Remi, Los Supercampeones, Ranma 1/2, Dragon Ball, etc — para mi no eran más que otra caricatura, no sabía de donde venía y no me importaba; y así fue durante toda mi infancia y adolescencia. Fue hasta el año 2006, que con 19 años decidí por primera vez ver algo de ese anime que había escuchado de uno de mis amigos que hacían cosas entretenidas. ¿La razón? Depresión.

Quienes me conocen bien saben que siempre trato de estar alegre, hacer o decir estupideces, tener un chiste a la mano y ver el lado positivo de las cosas. Todo eso cambió cuando a mediados del 2006, falleció mi abuela materna. Debido al trabajo de mi madre que ocupaba todo el día fue ella quien prácticamente me crió junto con mi hermana, y aunque tenía ya algunos años que no vivía con nosotros y la veíamos solo ocasionalmente el vínculo afectivo nunca se debilito, así que el golpe fue devastador para ambos, sin embargo lo fue mucho más para mi. Perdí completamente el interés por las cosas, me alejé de mis amigos, comencé a faltar a la escuela (en ese entonces estudiaba para profesor de preescolar), mis actividades podían resumirse en ver la televisión. Era la apatía encarnada.

Sin embargo, por más apático que te encuentres, tu personalidad siempre te delatará. Y como alguien que siempre había buscado algo bueno que ver decidí pedir a mi amigo Josh que me prestara “una serie o una película de esas de anime” que le había oido hablar anteriormente. Mi intención no era otra sino continuar con mi reclusión, pero para mi sorpresa no fue así.

Tenkuu no Escaflowne (天空のエスカフローネ) o La Visión de Escaflowne como era ya conocida aquí en México fue la serie que me prestó. Una simple caja con 3 DVD claramente piratas cambiaron todo. Aunque había visto esa “caricatura” tiempo antes cuando salió por TV Azteca no me llamó mucho la atención ya que tenía muchas cosas más que ver y hacer. Ese fue el punto clave, en esta ocasión no tenía, o mejor dicho, no quería hacer nada más. Así que en una sola tarde vi los 26 episodios de la serie, incluso ese que no tenía subtitulos en español (afortunadamente los tenía en inglés).

Quedé sorprendido por la calidad de la animación, la historia y los personajes. Aunque acepto que los diseños no me parecieron los mejores se solventaba con el resto. Era algo asombroso y tenía… no, quería ver más. Recordé que cerca de la escuela había un señor que se ponía en el piso con una caja de DVDs con dibujos parecidos, de pronto ya tenía una razón para ir a la escuela. A Escaflowne le siguieron Onegai Teacher, Futakoi, Onegai Twins y Midori no Hibi. No sabía de géneros, solo me guiaba por lo que veía en la portada.

Estaba abrumado, de pronto me di cuenta que no tenía muchas personas con quien hablar de ello y yo quería discutirlo, ver lo bueno y lo malo, necesitaba opiniones (insisto, tu personalidad siempre te delata), así que comencé a recomendarle a mis amigos las series que veía. Algunos las aceptaron y comenzaron al igual que yo a querer ver más. Otros, las rechazaron, pero yo había vuelto a hacer contacto con ellos, volvía a relacionarme. Sin darme cuenta había dejado la depresión atrás y volvía a ser un poco el de antes.

Un par de años después, en 2008, salió Kanokon, un Manga con una historia que me interesaba leer. Sin embargo nadie lo traducía al español, fue entonces que puse manos a la obra y comencé a traducirlo y publicarlo yo mismo, aprendí a utilizar Photoshop y mi nivel de inglés pasó de las frases comunes a algo mucho más completo. Este aprendizaje continuó con el tiempo, aprendí sobre edición de imágenes, diseño gráfico, edición de video, codificación de audio y video, creación de subtitulos. Todas estas habilidades que aprendí por la simple afición al anime me han sido de utilidad a lo largo de mis proyectos personales e incluso de los profesionales.

Con el correr de los años esta afición me ha permitido conocer personas geniales, con las que en otras circunstancias no tendría mucho en común y simplemente las habría evitado, tal es el caso de casi todos los que conocí cuando forme parte de la Key Anime Radio, y aunque la radio dejó de estar activa hace mucho tiempo aún mantengo contacto a través de las redes sociales con algunos de ellos.

Como pueden comprobar el anime/manga y todo el mundillo que lo rodea me ha traído muchas cosas — además de entretenimiento — a lo largo de los años: aprendizajes, proyectos, amigos, romances (de esos no voy a contar), charlas, viajes. Y no cambiaría nada de ello. Aun recuerdo cuando veía, y no miento, 2 o 3 series de 12 episodios al día, durmiéndome hasta las 3 o 4 de la madrugada. Ahora si veo una sola serie de 12 en un mes me considero afortunado. Ahora entiendo de géneros, estudios, mangakas, creadores, directores, seiyuus, idols.

A todos algo nos ha marcado de por vida, en mi caso fue el anime, y aunque últimamente la comunidad a su alrededor me parece demasiado tonta e inmadura (supongo que es signo de que ya maduré un poco o de que las nuevas generaciones están mal de la cabeza) no pienso dejarlo. Sin importar cuanto tiempo pase, o que cada vez tenga menos tiempo para verlo, siempre estaré ansioso por saber que nos depara la siguiente temporada.

PD: Por si se lo preguntan, aquí está la lista (incompleta) de los animes que he visto…. https://myanimelist.net/animelist/Maw

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Porque toda canción cuenta

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Todos hemos dedicado una canción, o nos la han dedicado. Algunas lindas, otras crueles, otras que nos dejan con cara de What the fuck?! y otras que por extrañas razones del universo terminan convirtiéndose en algunas de nuestras favoritas. Pero, a pesar de ello muchas de estas canciones pasan al olvido, sobre todo las que nos dedican.

Y es algo bastante razonable, piénsenlo por un momento, cuando dedicamos alguna canción lo hacemos generalmente movidos por nuestras emociones ya que la canción comparte el mensaje que queremos mandar a alguien en especial, así que es mucho más difícil que olvidemos esas canciones. Sin embargo, cuando nos dedican alguna canción con el paso del tiempo las vamos olvidando, sobre todo si las cosas con esa persona que nos la dedicó no terminaron o continuaron de la mejor forma.

Pero entonces qué pasa con todas esas emociones que alguien vertió pensando en nosotros, sean buenas o malas, considero que deberíamos atesorarlas, y es por eso que por lo general suelo escuchar muchas veces las canciones que me dedican, y trato de recordarlas todas, así que en forma de homenaje a esas personas que pensaron que debían decir: “Esta canción me hace pensar en ti” — que no lo voy a negar en lo general son ex-novias, “amigas” y un amigo que quiso deprimirme más en uno de mis momentos más oscuros — decidí hacer una playlist en Spotify, y aunque estoy consciente de que no son ni cerca todas las que me han dedicado, pero es que algunas no están en Spotify y otras aunque las identifico si las escucho no recuerdo la letra o quien las cantaba…

Mi objetivo es tratar de completar esta playlist lo más que pueda — si alguna de mis ex o de las personas que en algún momento me han dedicado una canción llegan a leer esto y ven que falta alguna avísenme — por que no cada canción es un sentimiento, y por ello cuenta… En fin, aquí les dejo la lista con las canciones que me han dedicado. Espero que la disfruten tanto como yo… 🙂