Dragon Ball ¿Super?

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En esta ocasión vengo en modo “Rant”, es decir, con algunas quejas —por si no están familiarizados con el término— y distinto a lo que se podría pensar por el título no vengo a quejarme de Dragon Ball Super, aunque si es el tema principal de esta entrada, mi problema es contra todos los que se quejan en internet, sin buenos argumentos, sobre esta serie que en lo personal no me ha parecido tan mala como la pintan.

Para los que hayan estado viviendo en una cueva durante todo el 2015, les tengo noticias: Dragon Ball Z regresó y lo hizo en forma de fichas películas. Con el estreno de las películas Dragon Ball Z: La Batalla de los Dioses y Dragon Ball Z: La Resurrección de Freezer vimos resurgir en muchos fanáticos la pasión que habían almacenado por bastantes años y explotaron con euforia; tras esto Akira Toriyama y Toei Animation descubrieron que aún podrían seguir exprimiendo una franquicia de por si ya bastante abusada y hacer unos cuantos millones más. Todos eran felices.

Sin embargo había algo nuevo en la ecuación que nadie consideró: los fanboys. Noten que no digo fanáticos, que no es lo mismo. Un fanático es aquel que conoce la saga desde sus inicios, es aquel que ha crecido junto con Gokú y sus amigos, y aunque sabe que no son perfectos los aprecia porque forman parte de su vida. Los fanboys por otra parte, son aquellos que se saltaron la serie original porque “casi no hay peleas y es puro relleno”, todo lo que han visto son las batallas de Dragon Ball Z y los personajes son perfectos a sus ojos. Gokú es el más poderoso no solo de su universo, sino también es capaz de hacer papilla a Luffy, Superman, Hulk e incluso a Saitama (One Punch Man) y no se detienen a pensar en los defectos de uno o las ventajas de los otros.

Los fanboys se desviven por lo que les gusta de la serie y solo por eso, niegan la existencia de todo lo demás. Cuando Toei Animation anunció que estrenaría una nueva serie de Dragon Ball, la expectativa que generó era de esperarse, después de todo se trataba de una de las series que marcaron la infancia de muchos no solo en Japón, sino en todo el mundo. Cuando hicieron publico que la historia correría a cargo del mismo Akira Toriyama el hype se disparó. Sin embargo cuando la serie vio la luz los fanboys comenzaron a surgir de entre las piedras y las quejas brotaron de la nieve como margaritas (lease con voz de Mushu en Mulán). Trataré de aclarar unas cuantas de estas quejas.

Es lo mismo que en las películas

Si hay una queja que ha sido consistente desde que comenzó a emitirse la serie es que el contenido es el mismo que en las películas antes mencionadas. Sin embargo muy pocos han hecho hincapié en los pequeños detalles que han cambiado, así como los extras que se han añadido.

Si bien la trama sigue la misma linea que en las películas hay detalles importantes que son agregados, un ejemplo de esto es que en la película La Batalla de los Dioses, la trama salta directamente al cumpleaños de Bulma y la llegada de Bills a la Tierra lo que desencadena la batalla principal. En cambio la serie lo que llamaré la Saga de Bills empieza un poco antes, justo después de la batalla contra Majin Boo. Vemos como cada uno de los personajes ha hecho una nueva vida, bastante normal. El trabajo de Gokú como granjero, los preparativos de la boda de Gohan y Videl, la relación de Vegeta con su familia. Aunque son detalles que muchos han considerado relleno son necesarios para comprender que se había alcanzado un estado de paz en la Tierra que viene a ser roto por Bills.

De igual forma en la saga de Gold Freezer, vemos algunos detalles importantes que son omitidos en la película La resurrección de Freezer. Como lo es la relación entre Bulma y Jaco, el nacimiento de Pan, el inicio del entrenamiento de Vegeta y Gokú bajó las ordenes de Wiss, la confianza entre Bulma y Wiss, etc. Incluso hay cambios sustanciales en el desarrollo de la trama como la muerte de Picolo o lo inútil que es Gohan (esto lo tocaré en un punto más adelante).

Muchos se han quejado de que los sucesos que han ocurrido son los mismos que en las películas argumentando que lo demás solo es relleno, sin embargo más que relleno debería de considerarse como contexto que nos ha sido proporcionado para entender mejor la historia. Por otra parte, cuando se anunció la serie, el estudio Toei Animation, hizo hincapié en que la serie comenzaría justo antes de los eventos de La Batalla de los Dioses, por lo que era de esperarse que así fuera como sucedieran las cosas. Si solo quieren contenido nuevo y nada relacionado a las películas, lean el manga. Allí la batalla con Bills dura 5 páginas e ignoraron olímpicamente la batalla contra Freezer y solo la mencionan una vez.

Mi abuelita lo podría animar mejor

La segunda queja que más se ha escuchado y que ha derivado en una gran cantidad de memes es la calidad de la animación en la serie. Aunque han habido detalles en la animación desde el episodio incial, esta queja se volvió recurrente desde el quinto episodio en el cual pudimos ser testigos de joyas como la que vemos en la imagen anterior. En esta escena tenemos dos puntos importantes que resaltar:

  1. Se trata de una escena con un plano bastante amplio y el foco de la misma, en este caso Bills y Gokú, se encuentran alejados.
  2. La duración de la escena es extremadamente corta.

Si bien estas no son excusas suficientes para brindar una mala animación, y un claro ejemplo de ello es One Punch Man, suele ser un recurso bastante utilizado en seriales largos, como en este caso. Obviamente no veremos esta clase de animación en una serie de 12 o 26 episodios, y en esos casos sería realmente inaceptable a menos de tratarse de una animación independiente. Sin embargo, es bastante común encontrarlo en series con mas de 50 episodios. Esto se da principalmente por dos motivos: tiempo y recursos, e incluso Dragon Ball mismo ya había hecho uso de estos recursos anteriormente.

Veamos el primer aspecto, el tiempo. Normalmente entre que ocurre el anuncio de una nueva serie y su lanzamiento pasa cuando menos menos 6 meses, esto lo podemos ver más comúnmente cuando se trata de segundas temporadas.

En algunos proyectos el tiempo entre anuncio y lanzamiento puede llegar ser superior a un año. Para cuando la serie se estrena en la mayoría de los casos ya se encuentra terminada en su totalidad o con muy pocos episodios restantes. En el caso de Dragon Ball Super, se anunció la posibilidad de crear una nueva serie a principios de abril, días después del estreno de la película La resurrección de Freezer. Lo normal sería esperar que se estrenara en la temporada de otoño o hasta la siguiente primavera, cuando menos. Después de todo se trata de un proyecto relativamente importante para Toei Animation, sin embargo, debido a todo el hype generado por las películas su estreno se dio los primeros días de julio, dando solo un pequeño margen de 3 meses para preparar los primeros episodios. Esto significó una gran reducción de tiempo de producción por episodio, por lo que es entendible la calidad en la animación.

Como ya mencioné anteriormente, se trata un recurso muy utilizado en seriales largos, independientemente del estudio, y si nos dedicamos a buscarlos detenidamente encontraremos en muchas series esta clase de “errores”. Si bien, el problema con Dragon Ball Super fue que comenzaron a aparecer en los primeros episodios, cuando aún todos estaban a la expectativa, con el paso de los episodios estos se han reducido y los que hay resultan a veces imperceptibles. Aquí les dejo algunos ejemplos en series como Naruto Shippuden y One Piece.

Ahora pasemos al segundo factor que mencioné: los recursos. Empecemos por los recursos humanos. Es importante remarcar el hecho de que el artista suele variar de episodio en episodio. Como todos sabemos, realizar una animación de las proporciones de Dragon Ball no es un trabajo sencillo, y si fuera realizado por una persona llevaría meses o hasta años terminar un sólo episodio. Es por eso que en algunos momentos la animación muestra estilos tan distintos de dibujo. Ya que la misma escena puede depender de dos artistas diferentes. Y una vez más esto es algo que es bastante recurrente en seriales largos.

Pasemos a los recursos materiales, o en otras palabras dinero. A diferencia de lo que se cree, los estudios de animación japoneses no son parecidos en nada a los de grandes casas productoras como Disney o DreamWorks. Muchos de ellos siguen trabajando con técnicas tradicionales y con recursos digitales más bien reducidos. El costo promedio de una serie de 12 episodios es cercano a los 2 millones de dolares, y aunque se mantiene un costo similar en producciones más largas como de 24 o hasta 52 episodios, no suele aumentar mucho cuando se trata de un proyecto más grande, lo que implica que para evitar cancelar el proyecto (como en el caso de Bleach) se tenga que recurrir a reducir costes, lo que implica una de las siguientes opciones, reducir el personal o reducir la duración de la serie.

En la mayoría de los casos en los contratos con las televisoras ya estipulan la cantidad de episodios que se transmitirán y aunque es posible negociarlos, esto genera gastos administrativos. Cuando lo que quieres es reducir costos no te puedes permitir esto, por lo que la opción elegida más comúnmente es la reducción del personal. Mientras al principio del proyecto tenías 30 personas para terminar un episodio en 2 semanas, ahora tienes 10 para hacerlo en la misma cantidad de tiempo. El trabajo no se reduce, ahora se divide entre menos personas, por lo que el tiempo que podrán dedicar a una determinada actividad se reduce drásticamente.

Por otro lado, no niego que sería imperdonable que esas escenas continuaran así cuando salga el Bluray. Pero vamos, sean comprensibles, si quieren una serie emitida cada semana y no quieren esperar un año a que empiece entonces por favor no esperen animaciones dignas de una película, porque no las van a recibir. Entre mayor sea el tiempo y haya mayor disponibilidad de recursos el resultado será mucho mejor. Esto es aplicable en cada trabajo en la vida.

Claro ejemplo de esto es el caso de A-1 Pictures. Este estudio se caracteriza por no realizar demasiados proyectos paralelos y conseguir un buen numero de patrocinadores en cada uno de ellos, lo que le permite contar con un presupuesto un poco mayor al promedio. Tomemos por ejemplo el anime Shigatsu wa Kimi no Uso, el proyecto inició a principios de 2013, se anunció el anime cuando ya estaba casi terminado en Marzo de 2014 y se estrenó hasta Octubre de 2014, trabajaron prácticamente dos años en ello, era de esperarse que tuviera animaciones como la siguiente (lo bueno empieza por el minuto 4).

En fin, este tema ha resultado más largo de lo que esperaba, así que por el momento lo dejaré hasta aquí, continuaré en una segunda parte que espero no me lleve tanto tiempo escribir. En esa abordaré otras quejas que he visto por ahí al respecto de la participación que han tenido ciertos personajes en la serie y de los villanos de la misma. Ya saben comentarios, quejas y sugerencias son bienvenidos. 🙂

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